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jueves, 29 de noviembre de 2012

Veintinueve del once.

Un hermoso día feo. Disfruto del frío, del viento y del gris. Usualmente la gente; la juventud, la sociedad, los estresados, toleran más el calor que la misma lluvia en pleno noviembre. Para mí es como un regalo, disfruto más de aquello que siempre es menospreciado; Como la tristeza, por ejemplo, enemigo de todo aquel que se carcome o explota en dolor, pero que trae consigo, a algunos pocos, riqueza en palabras y expresión. Te sientes más humano cuando lloras, por ende, sientes siempre la lluvia.

De una u otra forma, nos gusta por una sola razón: Después de la tormenta siempre sale el sol. Después de las lágrimas derramadas, te sientes desahogado. Siempre, siempre más liberado.

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