Para qué seguir la puta corriente de la moral, obligado a cobijarse en sombras que serán el lecho de tu muerte el día de mañana. Diferente si escoges otro camino, el de los perdidos, el de aquellos que jamás hicieron algo por ellos mismos. El país de los perdedores, de los que desdoblaron su mente sin saber cual domina a la otra. ''Para qué vivir de lo que se vive, si puedes ser felíz con otras cosas... A la mierda con todo'' es su lema.
Todo me hace caer en cuestionamientos... ¿Para qué estudiar si fracasaré? ¿Para qué vivir si moriré? preguntas absurdas ¿no?. Es como la frase de un pesimista conformista sin siquiera pasar por al linea del optimismo. Estoy en una corriente existencialista a cada segundo y eso me hace perder la cabeza. Hablé de dos mentes y la mía ya se ha duplicado. No es colapso, va más allá. La vida invertida, es decir, la muerte.
El fin del sufrimiento, el indicio a lo nuevo, que se yo, hablo hueás por minuto. No conozco la muerte pero vacilo en su linea tentándome a cada instante...
Todos los días el ser humano vaga ahí inconscientemente, otros, como nosotros, los diferentes, los inmorales, los locos, los perdedores, dale el nombre que quieras, lo hacemos razonablemente. Aquí viene lo preocupante... ¿Cómo llegar a esa linea conscientemente, pero perdiendo la razón cuando estás a punto de conocer la muerte?
¿Alguna idea...?
Simple, drogas.
Pueden ser miles, ilícitas, lícitas... Pasando principalmente por alcohol, marihuana, ácido y cocaína. Por otro lado las pastillas: Anfetaminas y ansiolíticos (mis preferidos) triazolam, oxazolam o diazepam.
Este último se ha convertido en el protagonista de mis placeres, en una interminable excitación. Una tranquilidad más allá de cualquier paisaje paradisíaco rodeado de los animales más exóticos con un silencio avasallador. Logro palpar la muerte y eso me hace sonreír. Quizás percibir a Dios. No hay torrentes inquietantes dentro de mi alma, de mi corazón, de mi espíritu. Mi mente dividida en ocho, dieciséis, veinticuatro partes, para luego unirse en una sola... Un catarsis, algo así. La liberación de todos mis males y defectos, está ahí.
Mi bendita felicidad en 10 gramos.
(Mark Ruden Imagen)
Concretar los deseos de una mente perturbada, dejar fluir las palabras y liberar las tensiones que sostienen tu alma con una cuerda ahorcándola. Anhelar utopías, es lo mismo que vivir de pesadillas, pensando que despertarás, y luego llegar a la veracidad de las cosas... Quisiera volver a la pesadilla. Pagar tus errores, tus karmas etc, son sólo chorradas típicas para dar respuestas a preguntas que nadie te puede responder. Yo prefiero decirlo así: ''Vivir por vivir sin mirar ni concientizar en las emociones, hace que un día me cuestiones el ¿Qué hago aquí?''. Así sucede. Vivir con impotencia día a día y sentir que el odio se vuelve inexorable. Que cada persona a la cual amo la llego a odiar por no comprenderme, por siquiera no escucharme, por no dejarme vivir. Como un sentimiento de amor a una madre, rabia, pena, agradecimiento, siempre hay algo hacia tu progenitora. Así es el odio en mí. No quiero pasar por un extremo apático, y al mismo tiempo, no quiero ser una persona demasiado emocional. He perdido la cuenta de las horas que he llevado llorando por no encontrar solución.
Delicadamente he dejado volar las palabras y desahogarme con amigos que solo me miran atónitos. Es obvio, escuchan a una loca. Me autocompadesco.
No logro ver más allá, el cielo lo siento lejano y aquello que lo compone me parece no recordarlo. Estrellas, nubes... no las conozco. Una torrente de barro rodeando mi hogar, una torrente de mierda rodeando mi corazón. Me envidio a mi misma por haber logrado experimentar en el pasado sensaciones deliciosas. ¿Y ahora? sólo queda putear por no concretarlo.
Desde que todo se me escapó de las manos. Desde mi seguidilla de situaciones abrumadoras, de llantos incontrolables, de búsquedas innecesarias, de anhelos de los cuales me cuesta entender que no sucederán.Todo es oscuro, sólo un color diviso. Los caminos que voy recorriendo solo me llevan a atajos para enrredarme más y así encontrarme con agujeros. Es como la gente, a medida que voy avanzando voy dejando atrás mis recuerdos, con resistencia... Para seguir. Es ahí cuando nuevamente vivo y no tomo conciencia a lo que me pueda llevar. Una ayuda, una mano, me lleva por el camino correcto. Luego me empuja y caigo en un agujero más profundo a los que me encontré anteriormente. Algo por el estilo. ¿Cómo no voy a odiar?