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lunes, 24 de diciembre de 2012


"Ni un momento pensé en las consecuencias de todo aquello. No pensaba sino gozar de esa presencia tuya en mis entrañas. Y escuchaba tu beso, lo dejaba crecer dentro de mí."

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Me siento inútil en varios aspectos, en otros muy impulsiva en inconsciente en situaciones que sé cual será en definitiva, el resultado de mi acción. Creo que no hay por qué arriesgarse, no hay que cruzar la calle si está en rojo, no hay que poner los dedos en el enchufe, no hay que tocar el fuego para saber que te quemarás. Siento que estoy tomando conciencia de lo que valgo. Pero también, le tengo tanto miedo a la vida, tanto susto, porque la pasé tan mal, que juré que no se me iba a presentar jamás una situación intolerable, a menos que estuviera ligada a la desaparición de un ser querido. Pero, es casi lo mismo, ¿no? 

lunes, 10 de diciembre de 2012


Confieso que soy una solitaria. Me gusta endiabladamente la soledad ¿Y saben algo? Cuando se tienen pocas personas alrededor escuchamos mucho mejor el ruido de nuestros pensamientos.

jueves, 6 de diciembre de 2012

R.

Dentro de la última hora no he podido dormir, tampoco he podido pensar, pero con solo una razón que habita en mi mente siempre, ha sido motivo para dejarme desvelada y llorando parte de esta noche. Me siento horriblemente mal, me siento vacía, como nunca, jamás en toda mi vida me he sentido. Siento una tristeza tan infinita, que juraría que jamás se me va a quitar. Todo esto provocado por algunas palabras e indiferencia que viene de parte de la persona que más amo en la vida, en el mundo entero, en todo el universo. A la cual, creo que nadie se le podrá igualar, porque me hizo sentir y experimentar el amor en todos sus extremos, en la belleza y en lo adverso.

 Creo que es un poco cobarde culparme de todos los errores y problemas que hubieron dentro de la relación, yo también te culpo de muchos a ti; algunos atribuidos a la falta de interés y pasión, a veces a la frialdad, pero cabe rescatar (y es lo que me hace llorar en toneladas) el inmenso amor que hiciste de mi para ti. Te amo con todo lo que soy, con toda mi alma, con lo más infinito de mi ser, con mi consiente y subconsciente; con cada una de tus cosas, de tus chistes fomes, de tus conversaciones sobre bicicletas, de la forma en que comes y haces sonar los cubiertos, de la manera en que limpias el plato de la comida con tu lengua, de como caminas, de como imitas, de la forma que usas la ropa (aunque muchas veces me molesté) de tu desorden, de tu olorsito a transpirado después de venir de andar en bicicleta. Ahora que te siento un paso más lejano, me doy cuenta que muchas de las cosas que me molestaban son y serán motivo de llanto dentro de lo que dure esta lejanía, añoro con toda mi alma verte desarreglado, con pelo largo, y que me beses y que tus bigotes estén creciendo, para que me lastime mis mejillas y así saber que no es un sueño.

Hay otras cosas, que serán motivo de llanto desgarrador; los buenos momentos, las delicias que compartimos juntos. Hoy, que fue un día en su totalidad malo, pensaba, a cada instante en besarte desesperadamente y hacerte el amor. Creo que en estos años no tuve más ganas que ver esa cara de vulgaridad, excitación y relajo bajo las sábanas, esa que reflejaba tu belleza, y creo que muchas veces lo recalqué, que mientras me hacías el amor, tu rostro manifestaba una belleza avasalladora. Me da más impotencia que estas cosas no te interesen en lo más mínimo oírlo de mis labios, pero si en algún momento lo lees, Ronald, ten siempre presente que para mi eres todo lo que anhelé y anhelo para mi vida. Eres perfecto en todo para mí, el hombre más hermoso que he conocido en toda mi vida; desde el primer día que te vi, y las mariposas que generaste desde el primer beso, no lo olvidaré. Creo que tu piel genera en mi un deseo desbordante, tu piel es motivo de adicción y deseo, al igual que tus manos. No habían sensaciones más deliciosas que sentir tu piel sobre mi cuerpo y tus manos acariciándome desde la cintura, los senos, hasta... bueno, llegabas a donde querías. Me hiciste muy feliz cada vez que manifestamos nuestro amor. Todas las veces que lo hicimos a escondidas, que sentí tus labios mojados, tu sexo, tu respirar agitado en medio de la luz apagada y del miedo a que nos descubrieran. En este instante lloro un poco más, porque tengo miedo a que estas cosas no vuelvan a concretarse, a que esa sensación de deseo y excitación con la persona que uno más ama en la vida, se vaya para siempre. Tal como las amanecidas, cuando nos mirábamos de frente, cuando nos abrazábamos en la cama, en la calle al vernos, las conversaciones, los llantos,  las peleas, las reconciliaciones, los regaloneos comiendo, bebiendo; los viajes lejos de todos, los karaoke de los red hot que te costaba cantar (jajaja), las canciones dedicadas, que de seguro no haz de recordar ninguna, tus miradas, que siempre después de cada beso me dijeras ''rica'', las llamadas, las quejas, los reiterados te amo, los sustos cada vez que no me llegaba la regla, las siestas, los simpsons, las caminatas por pajaritos, las dejadas en el paradero, el rico sushi que después de un rato no te dejaba comer para que no te lo echaras todo (jajaja) y creo que en verdad pasó con hartas comidas, así como siempre me pedías el resto de mi as que comprábamos donde el goyo. Las salidas en bicicleta por todo maipú, las fotos preciosas que tenemos desde hace tiempo, los regalos y cartas en cada aniversario... Tus miradas mi amor, esos ojitos tan maravillosos que iluminaban mis días, que si bien el mundo se me podìa venir abajo, estaban tus maravillosos ojos que me reiteraban a cada instante todo lo que me amabas, tus abrazos y tu amor que me hacían sentir que todo iba a estar bien, muchas veces me calmaste y me sacaste de toda tormenta que pudiera haber, de todo lo malo que pudo pasar. No entiendo cómo no comprendes un poco que eres mi mundo, que eres mi vida, que cada vez que te miro se me aprieta el corazón, que te encuentro tan maravilloso, que cada vez lloro más y más por el miedo que me da perderte para siempre, la pena que me da que no entiendas nada de esto, ni de las quejas que te hice muchas veces, que no entiendo porqué tengo que sufrir todo esto si siempre di todo para que me amaras, si siempre me esmeré en sorprenderte con cada detalle, con cada sonrisa, mirada o salida. Siempre traté de ser la mejor para que no me dejaras. Pero me dejaste... Pero te hartaste.

Te pido perdón por lo que tú creas que soy culpable, te pido perdón por no poder resignarme y no dejarte tranquilo, no dejarte ir de mi lado. Creo que en todos los sentidos he perdido la dignidad, te he llorado y rogado, me he tirado al suelo, me he vuelto loca con todo esto, me tienes loca de amor, me tienes loca de tristeza. Te amo tanto tanto, Ronald, desde ese día viernes 10 de septiembre, cuando fuimos al asado de tu compañero y en el camino a mi casa nos gritábamos el amor, nos abrazábamos y no sabíamos decir qué sentíamos, sólo que era amor, que era un amor inmenso, y que ya, en esas tres semanas, nos habíamos enamorado y no podíamos vivir el uno sin el otro. Yo desde ese día te amo, te amo y me desquicié con todo lo proveniente de ti. Yo cada vez me siento así.

Te juro y ruego a Dios que no me dejes, que te quedes conmigo, que ahora me doy cuenta que fui inmensamente feliz estos dos años y cuatro meses, que no me achacaré por pequeñeces, sólo quiero verte sonreír con mi presencia, con mi amor, con mis besos y caricias. Te juro, no logro comprender, si fuiste el causante del término de cada una de mis tormentas; ¿Cómo fue que te convertiste en el causal de la más fuerte y desastrosa de ellas?


lunes, 3 de diciembre de 2012

ABRIL 2011.

No eres tú, soy yo. Eres tú, yo no.

Precisamente, he visto cambios que me han desagradado un poco, 
o bien las cosas que me agradaban dejaron de ser tan agradables pero no 
menos confortantes para nosotros.
Creo ser la causante de los problemas
o quizás sólo soy la que los plantea y busca solucionarlos
para no agravarlos con el tiempo.
Te he dedicado más tiempo del que me he conocido yo en toda mi vida.
Te he descrito innumerables momentos, 
sentimientos y vivencias que te alegraron un día.
Te dibujaría tu sonrisa para que notaras la sublimidad de tu calidez
Compondría canciones que sé que las considerarías como tus favoritas.
Siento que hago lo correcto y sonrío por ello.
Siento que no hago nada y lloro sin comentarte ni el silencio.
Yo que he dado por ti, lo que tú por mí no haz dado.
Yo que te consideraba perfecto, que lo considero,
que sé que puedes más por mí,
que sé que quizás no quieras dar ahora por mí.
Yo que siento tanto, y a ti no te importa.
Como quizás nada, no creí ser parte de tu nada.
O soy todo.
siento que no sintiéses, siento que poco sientes
 No lo sé, me confundes cada vez.
Y puedo concluir, que sí...
He visto cambios que me han desagradado un poco.