Y con toda la paciencia del mundo me viste dormir por más de cinco minutos; me besaste y te defraudaste del que tus labios fueran el causante del descenlace de mi utopía
Me recordó esa mirada a otra quizás y caí en el macabro arte de comparar.
Y claro, cómo no iba a hacerlo, si jamás la sentí así y antes sólo me confundí. Ahora me miras más de verdad.
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