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lunes, 19 de julio de 2010


Para qué seguir la puta corriente de la moral, obligado a cobijarse en sombras que serán el lecho de tu muerte el día de mañana. Diferente si escoges otro camino, el de los perdidos, el de aquellos que jamás hicieron algo por ellos mismos. El país de los perdedores, de los que desdoblaron su mente sin saber cual domina a la otra. ''Para qué vivir de lo que se vive, si puedes ser felíz con otras cosas... A la mierda con todo'' es su lema.

Todo me hace caer en cuestionamientos... ¿Para qué estudiar si fracasaré? ¿Para qué vivir si moriré? preguntas absurdas ¿no?. Es como la frase de un pesimista conformista sin siquiera pasar por al linea del optimismo. Estoy en una corriente existencialista a cada segundo y eso me hace perder la cabeza. Hablé de dos mentes y la mía ya se ha duplicado. No es colapso, va más allá. La vida invertida, es decir, la muerte.

 El fin del sufrimiento, el indicio a lo nuevo, que se yo,  hablo hueás por minuto. No conozco la muerte pero vacilo en su linea tentándome a cada instante... 

 Todos los días el ser humano vaga ahí inconscientemente, otros, como nosotros, los diferentes, los inmorales, los locos, los perdedores, dale el nombre que quieras, lo hacemos razonablemente. Aquí viene lo preocupante... ¿Cómo llegar a esa linea conscientemente, pero perdiendo la razón cuando estás a punto de conocer la muerte?
¿Alguna idea...?

Simple, drogas.

Pueden ser miles, ilícitas, lícitas... Pasando principalmente por alcohol, marihuana, ácido y cocaína. Por otro lado las pastillas: Anfetaminas y ansiolíticos (mis preferidos) triazolam, oxazolam o diazepam.

Este último se ha convertido en el protagonista de mis placeres, en una interminable excitación. Una tranquilidad más allá de cualquier paisaje paradisíaco rodeado de los animales más exóticos con un silencio avasallador. Logro palpar la muerte y eso me hace sonreír. Quizás percibir a Dios. No hay torrentes inquietantes dentro de mi alma, de mi corazón, de mi espíritu. Mi mente dividida en ocho, dieciséis, veinticuatro partes, para luego unirse en una sola... Un catarsis, algo así. La liberación de todos mis males y defectos, está ahí.


Mi bendita felicidad en 10 gramos.

(Mark Ruden Imagen)

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